Tor Johnson, un luchador de miedo

Es seguro decir que la lucha libre nunca ha sido más popular de lo que ha sido en este momento. De hecho, uno no tiene que mirar muy lejos para ver luchadores escribir libros, vendiendo artículos, protagonizando películas y funcionando como un cargo político. Sin embargo, los luchadores de hoy en día son “muy blanditos” en comparación con la del primer luchador en entrar en el cine.

Estoy hablando de nada menos que Tor Johnson. Tor Johanssen (que más tarde acortó su apellido a Johnson) nació en Suecia en la primera parte de la década de 1900. Un hombre joven que vino aquí en busca de oportunidades y estas las encontró en el ring de lucha libre, bajo el nombre de “Super Angel”.

Al parecer, alguien relacionado con Hollywood debió ver al gigante descomunal en el ring, y fue contratado para un pequeño papel en la película de Eddie Cantor, Kid Millions. A partir de ese momento tomaria parte en películas con Bob Hope y otras estrellas del cine de los años treinta. No detuvo su trabajo en el cine el permanecer activo en el ring y así anduvo trabajando en el cine y la lucha.

A continuación, pasó a trabajar en El Sueño Negro como el siervo lobotomizado de un científico loco. Una vez más, utiliza su enorme cuerpo fue usado para infundir miedo en el corazón del aficionado al cine, al tiempo que genera cierta simpatía cuando se muestra el patetismo del personaje.
Tor a continuación, pasó a trabajar en la película que siempre estará asociado con el cine de terror malo, Plan 9 del espacio exterior (Plan 9 from Outer Space).

Tor continuó trabajando en la televisión en los años sesenta. Sin embargo, a principios de la siguiente década, el 12 de mayo de 1971, Tor murió.
A pesar de que Tor no está ya con nosotros en carne, queda la vida para siempre en la pantalla, de sus papeles memorables. Tor se ha convertido en un icono del horror y una máscara basada en él sigue siendo una de las más vendidas en Halloween. Su enorme presencia ha dejado una clara impresion en el terror.

¿Como de popular hubiera sido Tor a día de hoy? ¿Estaría su biografía en la lista de bestsellers del New York Times? ¿Sería un árbitro para un gran evento de lucha libre? ¿Se habría postulado para un cargo político? Por desgracia, nunca sabremos la respuesta a estas preguntas.

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