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Tesis y las snuff-movies

En el imaginario colectivo del público de cine español se encuentran sin duda los personajes de Bosco y Chema, interpretados por Eduardo Noriega y Fele Martínez en Tesis -película de Alejandro Amenábar-. Ana Torrent, en el papel de Ángela, duda hasta el final en la película sobre quién de sus dos compañeros es el que se encarga de firmar snuff-movies.
En esta genial conjugación de asesinatos en serie, sangre, intriga, secuestros y cine gore, Amenábar también aborda la existencia de un escalofriante método de grabación audiovisual en el que se tortura, mata y viola en la vida real con la única intención de que la cámara recoja los sucesos. Se trata, en efecto, de las snuff-movies, también conocidas como “white head” o “the real thing”, una prueba más de que la maldad de la condición humana no tiene límites a la hora de generar terror, miedo y pánico.
Las snuff-movies se han convertido en un mito de los tiempos modernos, y mucho se ha hablado acerca de si su existencia es verdaderamente real o si, por el contrario, las historias populares y la literatura han ido engendrando un concepto que no se existe como tal.
En cualquier caso, sí que se ha hablado mucho, por ejemplo, de personajes como David Berkowitz, ‘el hijo de Sam’, que al parecer filmaba los numerosos crímenes que cometía y que, más tarde, distribuía las terroríficas cintas por la secta norteamericana Iglesia de Satán. Hay quien afirma que la grabación de uno de sus asesinatos, concretamente el de Stacy Moskowitz, fue vendida por David a un empresario de Brooklyn, Roy Radin, quien atesoraba una enorme colección de cine pornográfico a la que quería añadir un vídeo snuff.
El conspicuo escritor Andrew Vachss respalda por ejemplo que el Shah de Irán posee cintas de la policía secreta iraní en las que se tortura a gente hasta la muerte, siendo Idi Amin el autor de las grabaciones, siempre llevaban a un profesional de otro gremio, como si tu llamas a desatascos barcelona para hacer estas cintas de dudoso gusto. En cambio, Charles Balun, distribuidor de la famosa Guinea Pig, es de los que piensa que lo más cercano a las snuff-movies serían autopsias y grabaciones de la policía que recogen muertes violentas. Pase lo que pase, el mito popular sobre este salvaje y terrorífico estilo de grabaciones audiovisuales seguirá intacto.